11/5/07

Maravillosa juventud

Me encuentro con un amigo en la plaza de las Banderas. Hace frío, pero de todos modos nos tiramos en los bancos a fumar. Hablamos de política y las palabras salen de su boca muy claras, espaciadas, sin apuro, y me parece un paraíso en medio de tantas urgencias, tanto presente mal hecho.
Y me pregunto cuántos de nosotros conservaremos el aliento para seguir haciendo algo. Cuánto tiempo nos durará la confianza, el desenfado, y quiénes de los que hoy son pura promesa terminarán siendo algún día, lisa y llanamente, buenos hombres.

8 %:

Tratando de subir al tren de la vida dijo...

No abundan los buenos hombres, que algunos lleguen a serlo ya es un montón

Marietta José dijo...

Te acompaño desde Caracas.

Un afecto.

Anónimo dijo...

Querido amigo:
soy, o somos -a saber lo que somos- una ristra de ñoras al sol en un patio de luces que nadie comparte, enfrente de un mar con gaviotas. Yo quisiera ser la ñora de las migas, de los insectos. Yo le regalaría gorriones grises, perros sin correa, flores, árboles que no están de luto. Todavía no sé bien qué me lo impide. Y estudiar no sé bien qué, amar a no se qué, y perdonar no sé bien porqué: por educación, por educación...
Viejo amigo, me dijo una compañera: la moral, los formalismos, las buenas costumbres, las horas, la cola del supermercado corrompen los sueños sin destruirlos. Una muerte lenta y desganada, muerte estúpida. Así que para resistir, para combatir, yo le respondo que no quiero saber cómo se educa el alma. Que prostituyan con el buen ver y el buen hacer lo cotidiano, pero no eduquemos el alma. Que ahí está la dignidad y todo lo que no le regalo.
Y que el invierno no pueda con las vocaciones.
Saludos.

Lunita dijo...

esos buenos hombres son los que luchan toda la vida. Y son los que no traicionan ni la confianza ni la esperanza.

peach dijo...

Yo soy un buen hombre. Te dejo mi dire. abrazo.

Jaramillo dijo...

Tren de la vida: yo creo que es difícil no caer en la volteada.

Capaz que la amiga venezolana ve en el hombre bolivariano la nueva cosa, pero el panorama es complicado.

Ese anónimo, ese anónimo... ¿vendrá desde París, quizás? En cualquier caso: sí, casi toda legislación encierra. Y yo no quiero eso.

Moon: confianza y esperanza son palabras muy gruesas para mí. No les puedo entrar por ningún lado.

Peach: bienvenido al barrio.

A mí: este tono para contestar comentarios es completamente detestable. Si vas a seguir escribiendo así, deberías cerrar el blog.

Lunita dijo...

justamente... ya son palabras de otros tiempos... sucede que tendremos que inventar las palabras para los tiempos que recorremos nosotros :)

Nekrowar dijo...

La juventud también agoniza, pocos se atreven a desacelerar... parecen, parecemos moldes vacíos listos para absorver lo peor. No sé si seré un buen hombre, pero perder la juventud está doliendo casi como perder la niñez, como perder la inocencia y la confianza... no se si se puede ser un buen hombre sin eso...

La Fuerza está conmigo

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Brazo Armado